El origen del Internet de las cosas (IoT)
17 de agosto de 2021

El siglo XX se caracterizó por el revolucionario avance que la humanidad tuvo en términos de inventos. Muchas de las cosas que hoy disfrutamos se desprenden de ideas creativas que se echaron a funcionar desde el siglo pasado. Sin lugar a duda, una de esas ideas que fue revolucionaria y hoy en día se ha convertido en una herramienta indispensable es el Internet.

Como pocas, o tal vez ninguna otra, el internet ha venido a generar una revolución en la vida de las personas pues afectó uno de los elementos más importantes y transversales en la humanidad: la comunicación. Los historiadores han llegado al acuerdo de fijar 1969 como el año del nacimiento del internet , debido a que en ese año se creo ARPAnet (Advanced Research Projects Agency Network), una red informática que llegará a diversas universidades norteamericanas.

 

 

Ahora bien, lo que se considera que sería un elemento de enlace entre dos personas o la posibilidad de tener acceso a información fue solo el inicio de lo que hoy en día representa el internet. Hoy, son millones de objetos los que se mantienen conectados digitalmente y sus funciones están íntimamente ligadas a esta tecnología, dando paso a lo que conocemos como el Internet de las cosas (IOT, por sus sigla en inglés: Internet of Things).

 

El objetivo que persigue el IOT es fundamentalmente que los objetos estén permanentemente conectados a internet para mejorar su función y de alguna manera llegarlos a mantener conectados a redes que faciliten su integración, con el propósito de lograr que, en esa conexión, se puedan tener ecosistemas inteligentes y automatizados que facilitan y agilizan el funcionamiento, desde una habitación de dormitorio hasta una planta industrial.

 

El concepto de IOT le es atribuido a Kevin Ashton , directivo de Procter & Gamble , en 1999 en el marco del Auto-ID Center del MIT donde se realizaban investigaciones sobre la identificación por radiofrecuencia en red y tecnologías de sensores. Más de 20 años después, el internet de las cosas sigue en un franco proceso de crecimiento y popularización por las oportunidades de accesibilidad que ha tenido pues los costos son cada vez más accesibles a las personas.

 

Un sistema de IOT tradicional, funciona enviando, recibiendo y analizando datos de forma permanente en un ciclo de retroalimentación. En un hogar inteligente, por ejemplo, el sistema del IOT se conecta a la API de Google Maps y de esta forma puede obtener información sobre los patrones de tráfico actuales de su área a fin de que pueda tomarse una decisión para ejercer el control sobre el termostato.

 

¿Aterrador o emocionante? El internet de las cosas ha tenido la capacidad de polarizar las opiniones al punto que algunas personas les llega a asustar tanto avance tecnológico, mientras que otras ven con entusiasmo y esperan con ansiedad nuevos avances. Lo cierto del caso es que todo seguirá evolucionado y será la capacidad de adaptabilidad lo que nos permita estar listos para ese futuro que ya ha comenzado. Esa es una de nuestras funciones en COMNET : brindarte toda la asesoría que necesita para que puedas estar listo y sacarle el mayor provecho al futuro que vivimos.